La tensión social en el país podría intensificarse en los próximos días. Mientras continúan las protestas agrarias en distintas regiones, diversos gremios de transporte anunciaron el inicio de un paro nacional indefinido desde el próximo 2 de junio, como medida de protesta frente a la creciente inseguridad y el incremento del precio del diésel.

Los representantes del sector denunciaron que el Gobierno no habría cumplido los compromisos asumidos durante las reuniones sostenidas semanas atrás con entidades del Ejecutivo, pese a las mesas de diálogo realizadas con el Ministerio de Economía, la Presidencia del Consejo de Ministros, el Ministerio de Transportes, Osinergmin y la ATU.

Martín Ojeda, vocero de Transportes Unidos, señaló que hasta la fecha no se han publicado los decretos supremos anunciados tras dichas reuniones, situación que según indicó ha generado malestar y desconfianza entre los transportistas.

Además, los dirigentes advirtieron que miles de conductores y empresarios continúan siendo víctimas de extorsiones, amenazas y ataques vinculados al crimen organizado, problemática que viene afectando seriamente al sector transporte en diferentes regiones del país.

A ello se suma el constante incremento del precio del combustible, especialmente del diésel, insumo utilizado por la mayoría de empresas de transporte terrestre.

Giovanni Diez precisó que cerca del 90 % de las más de 245 mil empresas de transporte operan con diésel y alertó que el costo del combustible habría aumentado hasta en un 70 %, impactando directamente en el traslado de pasajeros y mercadería.

Entre los principales pedidos del gremio figura la entrega de un subsidio temporal de cuatro soles por galón de diésel durante dos meses, propuesta que, según afirmaron, ya fue presentada formalmente al Ejecutivo, aunque hasta el momento no habría obtenido respuesta.

La paralización anunciada incluiría el transporte urbano de Lima y Callao, empresas interprovinciales y el servicio de carga pesada a nivel nacional. De concretarse la medida, podría generarse un fuerte impacto en la movilidad de pasajeros, el abastecimiento de productos y el traslado de mercancías en distintas regiones del Perú.

Diversos sectores económicos vienen mostrando preocupación ante una posible paralización masiva, debido a las consecuencias que podría generar en el comercio, la cadena de suministros y la economía nacional.