Una infraestructura productiva permitirá mejorar la calidad del café, acceder a nuevos mercados y generar mayores oportunidades económicas para las familias rurales
En medio de la Amazonía peruana, una comunidad demuestra que conservar los bosques y generar desarrollo económico pueden avanzar de la mano. En el caserío Juningue, región San Martín, fue inaugurado un nuevo Centro de Acopio de Café destinado a fortalecer la cadena productiva de los agricultores que, además de producir café, tienen el compromiso de proteger los ecosistemas naturales de su territorio.
La infraestructura fue entregada a la Ronda Campesina del caserío Juningue y beneficiará directamente a 24 familias productoras, quienes ahora contarán con mejores condiciones para realizar procesos de poscosecha, control de calidad, almacenamiento y comercialización de su producción.
La iniciativa fue impulsada por el Programa Bosques del Ministerio del Ambiente, como parte de las acciones orientadas a promover negocios sostenibles que permitan mejorar la calidad de vida de las comunidades amazónicas mientras se garantiza la conservación de los recursos naturales.
Las familias integrantes de la Ronda Campesina de Juningue mantienen un compromiso activo con la protección de más de 526 hectáreas de bosques amazónicos, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad y al equilibrio ambiental de la región.
CAFÉ, CONSERVACIÓN Y DESARROLLO PARA LAS COMUNIDADES AMAZÓNICAS
Durante la ceremonia de inauguración, la ministra del Ambiente, Nelly Paredes, destacó el esfuerzo de esta comunidad y señaló que Juningue representa un ejemplo de cómo la producción sostenible puede convertirse en una herramienta para mejorar los ingresos y fortalecer el bienestar de las familias.
“Hoy reconocemos el esfuerzo de una comunidad que demuestra que es posible generar desarrollo económico mientras se conservan los bosques. Juningue es un ejemplo de cómo la producción sostenible puede convertirse en una oportunidad para mejorar los ingresos y el bienestar de las familias amazónicas”, afirmó.
El nuevo centro permitirá que los productores puedan mejorar sus procesos productivos, elevar la calidad del café y acceder a mercados más competitivos, generando mejores condiciones para que el esfuerzo realizado en el campo tenga mayor valor comercial.

UNA INVERSIÓN QUE BUSCA TRANSFORMAR LA CADENA DEL CAFÉ
El plan de negocio contempla una inversión total de S/463 300, con un financiamiento del 80% a través del Programa Bosques y un aporte del 20% por parte de la organización beneficiaria.
La inversión no solo considera la construcción y equipamiento del centro de acopio, sino también asistencia técnica y capacitación especializada para fortalecer cada etapa de la producción cafetalera.
Como parte de esta intervención, se proyecta incrementar el rendimiento de los cafetales de 1080 a 2240 kilogramos por hectárea, además de mejorar la calidad del grano destinado a mercados especializados.
Asimismo, la iniciativa busca fortalecer emprendimientos complementarios vinculados al café y la apicultura, generando nuevas oportunidades económicas para las familias participantes y promoviendo una economía rural más diversificada.

JUNINGUE: UN MODELO DE PRODUCCIÓN QUE PROTEGE LOS BOSQUES
La experiencia de Juningue refleja una nueva visión del desarrollo rural: producir, comercializar y crecer económicamente sin poner en riesgo los recursos naturales.
El fortalecimiento de estas iniciativas permite que las comunidades amazónicas encuentren alternativas sostenibles que les brinden mayores ingresos, al mismo tiempo que cumplen un papel fundamental en la protección de los bosques del país.
Actualmente, el Programa Bosques impulsa en San Martín 16 planes de negocio sostenibles que benefician a más de 900 familias y contribuyen a conservar cerca de 56 mil hectáreas de bosques amazónicos.
Estas acciones muestran que la conservación puede convertirse en una oportunidad de desarrollo cuando se combina con organización comunitaria, capacitación y acceso a mercados.
El café de San Martín no solo representa una actividad económica; también representa el compromiso de miles de familias que trabajan para que la riqueza natural de la Amazonía peruana permanezca protegida para las futuras generaciones.
