La caída del precio del arroz en el Perú no es generalizada, sino que responde principalmente al desempeño de una nueva variedad sembrada masivamente en la selva durante la última campaña agrícola, según explicó el jefe de Agromercado, Luis Llanos Cabanillas.
Mientras productores de distintas regiones del país mantienen paralizaciones debido a los bajos precios y al incremento de los costos de producción, el funcionario precisó que esta problemática está focalizada. En ese contexto, los agricultores han solicitado al Gobierno la declaratoria de emergencia del sector, el fortalecimiento de la franja de precios para frenar importaciones y el cumplimiento de la Ley N.° 31071, que establece que al menos el 30% de las compras públicas de alimentos deben provenir de la agricultura familiar.

Llanos aclaró que las importaciones de arroz no superan el 7% de la producción nacional, estimada en 3.5 millones de toneladas. Además, detalló que el arroz importado principalmente de Uruguay e India corresponde a segmentos gourmet y no compite directamente con el arroz peruano de consumo masivo. En tanto, el arroz brasileño que podría competir aún no cuenta con autorización fitosanitaria para ingresar al país.
Respecto al contrabando, informó que Sunat-Aduanas ha intensificado operativos en zonas fronterizas, logrando incautar más de 80 toneladas en Tumbes, como parte de un plan de control que continuará hasta fin de año.
UNA VARIEDAD CON BAJA ACEPTACIÓN EN EL MERCADO
El principal factor detrás de la caída de precios es una nueva variedad de arroz promovida en la selva, que llegó a representar el 70% de las siembras. Aunque ofrecía mayores rendimientos y menores costos, no logró aceptación en el mercado debido a su deficiente calidad culinaria.
Molinos y comerciantes mayoristas han reducido o detenido su compra tras pruebas de cocción poco favorables, lo que generó acumulación de stock y presión a la baja en los precios. No obstante, Llanos indicó que esta situación sería temporal, ya que el grano requiere entre cinco y seis meses de reposo para mejorar sus características.
DEPENDENCIA DEL PRODUCTOR Y RETOS ESTRUCTURALES
Otro factor clave es la relación de dependencia entre pequeños productores y molinos. Ante ello, el Midagri impulsa el desarrollo de capacidades para que los agricultores puedan procesar, empaquetar y comercializar directamente su producción, accediendo a mejores precios y reduciendo intermediarios.
Se busca que las organizaciones de productores cuenten con certificaciones, registro sanitario y marca propia, permitiéndoles ingresar a mercados institucionales como comedores populares, ollas comunes y compras públicas.
SIN SOBREPRODUCCIÓN Y CON MERCADO ESTABLE
Finalmente, el jefe de Agromercado descartó una sobreproducción de arroz. Indicó que los ingresos al Mercado Mayorista de Santa Anita se han mantenido estables en los últimos meses, e incluso se registra una ligera reducción en la producción para los años 2025 y 2026.
El consumo interno sigue siendo sólido, superando los 60 kilos por persona al año, lo que confirma que el mercado peruano mantiene una alta demanda y capacidad de absorción del producto.
